
“LA HISTORIA DE LOS ANDES”
Hola, aquí vamos para intentar motivar mi entorno…
La semana pasada TV española pasó de nuevo esta película. (¡VIVEN!) Me trajo muchos recuerdos, y a la vez una gran reflexión, por qué comprendí el gran poder que tenemos los seres humanos sin ser conscientes de ello.
Como sabéis nací en Uruguay. En la época del accidente, ya vivía en España. Seguí la búsqueda como millones de uruguayos…
Es una historia de supervivencia. Fue llevada al cine, mucha tinta corrió en su momento.
Analizando la película y cientos de entrevistas qué hay en YouTube a los protagonistas de esta historia, entendemos que es nuestro trabajo diario salir del pozo, porque “nadie vendrá a rescatarte” si tu no decides dar el primer paso, ahí te quedarás.
Analizar esta historia, –que puede ser la de cualquier persona–, es preguntarte ¿Que estoy haciendo yo para salir de esta zona en la que no estoy a gusto y no soy feliz?
—Os voy a contar por encima mi historia y la importancia que tiene tu actitud ante la vida para salir del pozo cuando comprendes que nadie vendrá a rescatarte. Por naturaleza soy optimista y la vida me enseño que hay que tener las maletas siempre preparadas… Corría el año 1966, el padre de mis hijos era jugador de fútbol, —jugaba en Peñarol de Montevideo—, y le salió una oportunidad para ir a jugar a Caracas/Venezuela, felizmente triunfó y en el año 1967 lo contrató el Atlético de Grau de Piura/Perú. Saltó a Universitario de Lima/Perú y de ahí al Betis de Sevilla/España en el año 1971. Carlos con 21 años, yo con 18, y un hijo (Dani) de tres años, nos pusimos el mundo por montera. El fútbol tiene esa vertiente, hay que ir donde está el pan y así lo hicimos.
Muchas veces los apegos nos paralizan y no somos capaces de romper barreras impuestas por creencias. Pero nosotros éramos conscientes qué teníamos que dejar atrás todo para poder ofrecerle a nuestra familia un futuro prometedor. Hoy al mirar atrás pienso que apostamos por nosotros y no solo nos fue bien sino, que gracias a nuestro paso pudimos ayudar a nuestra familia. Gracias a dios hoy tanto mis hijos, hermanos, cuñados, sobrinos, etc., han podido tener una vida plena y feliz. Por eso siempre digo a mis hijos, nietos, y demás familiares: nunca bajes los brazos, descansa si estás cansado, pero sigue caminando, solo así alcanzarás tus metas y tus sueños. Y algo muy importante, desde mi experiencia de vida: hay que tener un proyecto de vida, y Carlos con 21 y yo con 18 teníamos en nuestros corazones un proyecto de vida a largo plazo…
Como cuento en mi segundo libro, la vida separó nuestros caminos, pero Carlos cumplio con sus sueños, triunfó como futbolista y entrenador de fútbol. Incluso creó una escuela de futbol en Guatemala donde falleció el 8 de diciembre del año 2023. Y yo aprovechando los contactos que el fútbol brinda, introduje en Centroamérica la firma de cosméticos catalana Natura Bissé, y como sabéis mantuve mi empresa «Rosa Irazuste» más de cuarenta años en Alicante/España.
(Claro que mi historia nada tiene ver con las vivencias que tuvieron que experimentar estos chicos en la cordillera de los Andes, pero la actitud es la que nos diferencia unos de otros. Dejar atrás la comodidad, la familia con 21 y 18 años, no fue nada fácil).
La fuerza creadora que habita en nuestro interior, ella nos empuja a luchar y sólo depende de nuestro hacer. Es mi historia personal, en mi segundo libro dejo a mis nietos y bisnietos para que sepan quienes fueron sus abuelos, y decirles que nunca olviden que por sus venas corre sangre de seres humanos que lucharon para que hoy ellos estén aquí…
Para mí, mi historia es un ejemplo de supervivencia, y la comparto porque todos somos supervivientes de la vida. Y puedo decir que nunca hemos dependido de ningún gobierno, nos daba lo mismo quien gobernara, llámese izquierda o derecha, quiero decir, que nuestro único aval fue nuestra formación profesional, nuestro ilusión, y la fuerza interior que dos jóvenes puedan tener. (Pero debo ser honesta y decir qué el fútbol te abre puertas y nosotros las aprovechamos).
Casualmente hablando con una amiga de la situación que están viviendo millones de seres humanos en estos momentos, donde la única salida es una huida hacia adelante. Abandonando sus países, su zona de confort, recordaba a mis abuelos Miguel y Rosa, cuando en 1912 se subieron a un barco rumbo a América. Le decía a mi amiga: ¿Te das cuenta de que todo es cíclico?
Por tal motivo amigos, pienso que debemos reflexionar y mirar hacia adelante siempre. La vida no se detiene y busca renacer donde sea, donde haya una pizca de motivación, de esperanza e ilusión ahí, nacerá la vida.
Pero analizando lo qué estas personas vivieron, no quiero ni pensarlo, porque no sé qué hubiera hecho yo. Llevo muchos años sin comer carnes rojas. Pero profundizando en mis entrañas, pienso que solo hubiera querido sobrevivir, porque la vida solo desea seguir existiendo a cualquier precio.
Pensaba en mis veinticinco años como voluntaria en la Asociación del cáncer, todos querían seguir vivos, todos los enfermos terminales piden seguir un poco más por aquí, mantienen la esperanza que saldrán adelante, no te crees que esto se está terminado. Nadie quiere morirse, querer morirse, es antinatural diría yo.
(Con lo que nos ha costado llegar a nacer, ¿quién quiere morirse?)
Por tal motivo al escuchar y ver el vídeo que os dejo, intenté ponerme en la piel de cada uno de ellos, y honestamente, hubiera hecho lo mismo.
Recordaba una conversación de unos de los chicos que muere, —si me muero, utilicen mi cuerpo para seguir vivos, mi alma ya no estará en este cuerpo, solo es carne y ella puede salvar y alargarle la vida de alguien. ¡Cuánta generosidad, cuanto amor!
Una historia para detenernos y reflexionar ¿verdad?
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