Gracias, Señor: Por mis brazos buenos, cuando hay tantos mutilados; Por mis ojos buenos, cuando hay tanto sin luz; Por mi voz que canta, cuando tantas enmudecen; Por mis manos que trabajan, cuando hay tantas que mendigan; Por conservarme siempre con buena salud; Por el pan nuestro de cada día; Por guiarme siempre por el …

Debe estar conectado para enviar un comentario.