Siempre recordaré la gozosa sensación de libertad que experimenté cuando, de pronto, entendí lo que la frase NO SE DEBE REACCIONAR significaba para mí y para mi vida. La vida podía ser transformada. Ya no estaba más a mereced de la vida. Ya no necesitaba reaccionar. Nadie podía herirme si tenía en mí la fuerza …

Debe estar conectado para enviar un comentario.