“El desequilibrio ácido-alcalino produce enfermedades y el envejecimiento de nuestro organismo”

alimentos-acidificantes

“UNA GUÍA PARA COMPRENDER COMO TE ALIMENTAS”

Cuarto y último capitulo

Fuentes de desequilibrio del pH:

Recordemos una vez más que cuando tiene lugar el desequilibrio del pH producido en los tejidos y fluidos del cuerpo se crea el medio perfecto para que los gérmenes se desarrollen, causando una multitud de síntomas que denominamos equivocadamente enfermedades (dado que la enfermedad real consistiría en esta desestabilización del pH en diferentes áreas de nuestro organismo).

Según Robert O. Young y Shelley Redford Young (que han venido a recuperar en la última década las teorías de una larga lista de investigaciones en esta misma línea), este desequilibrio puede ser producido por diversos factores:

  • Los pensamientos y palabras que responden a emociones fuertes.
  • Música impactante y estresante.
  • Fumar y respirar humos y aire contaminado en general.
  • Alimentos ácidos como el cerdo, buey, pollo, pavo, pescado, huevos, lácteos, pan y cereales, café, alcohol, chocolate y frutas dulces como manzanas, naranjas, uvas y piña.

No se trata de prohibir todos estos alimentos mencionados, sino de evitarlos en esas situaciones en las que percibamos un desequilibrio en nuestro organismo, que por lo general suele ser ácido.

En cualquier caso, Rober O. Young nos ofrece unas directrices generales en cuanto a los alimentos que deberíamos evitar y, por el contrario, los que se aconseja incluir en la dieta, así como una pirámide guía en nuestra alimentación diaria.

El principal desequilibrio, la acidez:

Dada la composición de nuestro organismo, de tendencia al medio ácido, y la de los productos de que nos alimentamos, la principal causa de desequilibrio de nuestro pH radica en la excesiva acidez. Para contrarrestar esta situación, debemos:

  • Evitar alimentos ácidos (carnes y derivados animales, incluidos los lácteos, azúcares refinados y pastelería, pistachos, cacahuetes, maíz, azúcar, condimentos como el kétchup y la mayonesa, alcohol, productos enlatados y embutidos, piñas, naranjas y frutas dulces en general, como el mango, uvas, peras, manzanas, etc.)
  • Tomar alimentos alcalinos (soja en todas sus variedades, aguacates, zanahorias, alfalfa germinada, pepino, col, apio, espinacas y hojas verdes en general, guisantes, ajo, etc.)
  • Evitar azúcares, incluidas frutas dulces, pastelería y pasta (macarrones, espagueti, etc.).
  • Hidratación continuada: agua purificada (evitando todo tipo de sodas, alcohol y estimulantes como el café).

¿Cómo mantener un pH normal?

Se necesita una dieta balanceada para mantener el cuerpo con un pH alcalino. Alimentos conocidos como “alcalinos” son el té y la macroalga, que tienden a desplazar el pH a la zona alcalina. Un ejemplo de alimentos “ácidos” son los ricos en proteínas, que llevan el pH a la zona ácida.

Los principales síntomas de un organismo con pH ácido son:

  • Cansancio crónico
  • Calambres
  • Dolor de espalda
  • Cabello reseco
  • Uñas quebradizas
  • Cálculos en riñones o en vesícula
  • Aumento de peso, sin razón aparente
  • Enfermedades continuas

Un estado de acidez menor a 6.5 es ocasionado por:

  • Una dieta desequilibrada (mala nutrición).
  • Contaminación ambiental (Sustancias tóxicas).
  • Estrés (falta de ejercicio).
  • Intoxicación del organismo (Medicamentos y químicos en los alimentos).

Asegure que el organismo de su paciente tenga un pH equilibrado, entre 6,5 y 7

Si ese organismo presenta un pH ácido, menor a 6,5 puede desarrollar:

  • Síndrome de Fatiga Crónica
  • Arteriosclerosis
  • Hipertensión Arterial
  • Artritis
  • Gota
  • Osteoporosis

El cáncer y las enfermedades cardiovasculares son más comunes en países desarrollados debido a que tienen dietas altas en proteínas y grasas. En países pobres las personas consumen más comida vegetal que proteínas derivadas de animales y por lo tanto estas enfermedades son menos comunes.

La pirámide de Robert O. Young.

De abajo hacia arriba, la pirámide viene definida como sigue:

  • Basa tu alimentación en los vegetales.
  • Seguidamente, toma abundantes granos germinados y legumbres, lo que supone una buena fuente de magnesio y minerales.
  • Semillas y nueces (las almendras son especialmente una buena fuente de calcio, vitamina E, etc.)
  • Aceites ácidos esenciales, como omega 3 y omega 6 (aceite de linaza, de oliva, etc.)
  • Frutas poco dulces y granos (el aguacate es una buena fuente de energía).

Alimentos a evitar.

  • Elimina la no-comida basura: conservas, grasas animales, sal, azúcar refinado, carbohidratos refinados (frutas dulces), etc.
  • No te pases con la fruta dulce (excepto el limón o la lima; un vaso de agua purificada con unas gotas de limón por la noche, antes de acostarte, tiene un excelente efecto detoxificador).
  • Evita la carne de cerdo, de buey, de pollo, los huevos, productos lácteos y todos los derivados de la carne. Evita los productos muertos y busca los productos vivos.
  • Desecha los granos y patatas almacenadas en la despensa durante largo tiempo.
  • Evita los condimentos, el alcohol, la cafeína.
  • Evita los cacahuetes y el maíz, medio fácil para los hongos.
  • Evita el aceite calentado y la comida calentada en microondas.
  • Los alimentos que no deben faltar.
  • Vegetales de hojas oscuras verdes y amarillas (una potente fuente de clorofila, vitaminas y minerales, fibras, encimas, fitonutrientes, etc.).
  • Granos germinados, como la alfalfa o la soja germinada.
  • Carbohidratos vegetales, como las zanahorias, patatas, calabaza, boniatos, etc.
  • Legumbres y granos que no hayan estado largo tiempo almacenados.
  • Soja.
  • Agua, agua y más agua, pero que sea limpia, purificada.

–En mis manuales según cada grupo sanguíneo aconsejo que y como alimentarse para conseguir equilibrar el pH.

–Además, aporto remedios de la macrobiótica, para alcalinizar la sangre.

-Lo vital es comprender que la única manera de recuperar el bienestar perdido, es desandar el camino…

Además, razonando es como podremos disfrutar de la vida al 100%. Porque podemos comer de todo, pero, en un porcentaje adecuado. Para que el alimento sea nuestra medicina, debemos alimentarnos como si de un medicamento se tratara. Ya lo dijo el padre de la medicina hace más de 2500 años. O sea, nada nuevo hemos descubierto…

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