
«Mi paracaidista: Dany»
Hola querido lectores, esta semana os voy a contar después de nueve años, como viví la transición de mi hijo Daniel.
Como sabéis tránsito en una Orden Mística/AMORC desde hace muchos años. Quizás al tener las herramientas que tenemos quienes transitamos como estudiantes rosacruces, vivimos el tránsito de seres queridos de otra manera. Sabemos que la muerte es un transito en la materia, qué el alma es eterna. Cuando encarnamos en un cuerpo/materia, ese será el habitáculo del alma/espíritu mientras transita en este plano. O sea, nuestra alma/espíritu encarna en el cuerpo creado por nuestros padres terrenales.
—Recuerdo el 23 de julio sobre las 9 horas llamó José Carlos, hijo de Dany: abuela, papá se ha ido… ¿Cómo? ¿Adonde se ha ido Tete?, se fue abuela y rompió a llorar. Quedé paralizada no podía articular palabras, recuerdo que le dije, ahora voy… Quedé paralizada no podía pensar, ni llorar, quedé en silencio y recordaba nuestra última conversación el día anterior. Iba a diálisis cada día, —¿Qué tal Dany? Bien mamá, como siempre. Estuvimos hablando un ratito y recuerdo que me dijo: estoy cansado mamá, esto no es vida. Recuerdo a mi nuera decir: Rosa, ni caso, hoy está depre. Intente darle ánimos, pero hoy comprendo que ya tenía decidido irse.
Hacía quince días que me había ido a casa de mi amiga Paloma, después de una conversación con Dany. —Vivía en casa de Dany desde marzo que había regresado de Uruguay, mi nuera me comunicó que no pintaba bien la salud de Dany, decidí regresar a España y estar a su lado.
Le realizaba la sanación rosacruz cada día, hasta que un día me abrazó y me dijo: mamá déjame, no quiero seguir viviendo así, no soy yo, ¡deja que me vaya por favor! Recuerdo que lo miré y le dije; no voy a ser testigo y cómplice de tu egoísmo, piensa en tus hijos, todavía te necesitan, lucha y acepta esta vivencia. ¡Basta mamá! —Vale, me iré a casa de mi amiga Paloma. Así lo hice esperando cada día la llamada de su partida…
—Después de tomar consciencia que mi hijo había fallecido, estuve unos momentos reflexionando, acudieron a mi mente toda la vida de Dany, su niñez, juventud hasta ese día. Tenía 52 años, pero un cuerpo enfermo y muy deteriorado a raíz de todos los medicamentos que había tomado desde el trasplante de corazón cuando tenía 37 años. Dany fue un gran deportista, donde como muchos deportistas, había desarrollado un corazón dilatado, que con los años según los cardiólogos solo un trasplante era la solución. Cuando el decidió el trasplante, le informé los pro y contra de este tipo de operaciones, pero él creía que todo estaba resuelto con el trasplante. Cuando lo entendió ya no había vuelta atrás. Ahora sólo quedaba intentar luchar con las herramientas que la medicina Natural tiene para contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos que tomaba para evitar el rechazo.
Cuando el trasplante de corazón, me puse en contacto con el Dr. Barry Sears, vive en EE. UU., le comenté el historial de Dany y aconsejó tomar 8 gramos de Omega 3 al día. Incluso los laboratorios enviaban el Omega 3, porque el Dr. Barry Sears le interesó para su estudio personal.
Los médicos del hospital la Fe de Valencia/España sorprendidos de la evolución de Dany, ya que nos daban ¾ años de vida. Gracias a todas las herramientas que utilizamos de la medicina Natural, Dany vivó 15 año más desde el trasplante de corazón. Pero desde mi opinión, su organismo se fue deteriorando paulatinamente por los medicamentos que tomaba. Tenía diabetes tipo 1: insulina de por vida. Sus riñones ya no funcionaban, diálisis de por vida, y se fue apagando, ya no tenía ilusión de vivir… (Era muy gracioso, me decía: mamá ya no puedo comer, ni beber agua y menos foll…(hacer el amor), esto no es vida y sólo tengo 52 años, no quiero vivir así mamá…)
—Sonó el móvil, era Tati desde Uruguay: ¿mamá dónde estás? En casa, ya voy para la casa de Dany… Eran las once de la mañana y yo desde que el Tete a las nueve de la mañana me llamó, todavía estaba reflexionando y haciéndome a la idea que mi hijo se había ido.
Llame a Marian a Costa Rica, —Marian es la hija mayor de Dany—, cariño, Dany ha fallecido. Ahí sí rompí a llorar, lloramos juntas un rato, —lo siento abu, lo siento. Hablamos un rato, donde me tranquilice y fui hacia la casa de Dany.
—Cuando llegue a casa de Dany, había un silencio sepulcral, estaba mi nuera, nietos, familiares en el comedor. Todos me miraron, pregunte, ¿Dónde está Dany? En la cama dijo alguien. Cuando entre a la habitación, observe el cuerpo de Dany en la cama, pero Dany estaba mirando por la ventana hacia el jardín. Me miró y sonrió, ¡al fin me dijo!, mamá, no llores por favor, estoy bien. Sólo dije; CABRÓN… Abracé su cuerpo, le di un beso y me fui al comedor con el resto de la familia. Todos me miraban…, no entendían mi reacción, tranquila y con la cabeza agachada quedé pensativa esperando vinieran los de la funeraria para trasladar su cuerpo al tanatorio.
—Quizás ahora quienes me acompañaron el 23 de julio del 2017, comprendan mi comportamiento. Para mi ese cuerpo inerte sin vida, era solo el cuerpo que había habitado al alma de ese ser divino que fue durante 52 años mi hijo en este plano. —Yo lo había visto feliz y eso lleno de paz y amor mi corazón. Quizás la egoísta era yo, ya que quería seguir disfrutando de su compañía y de su amor como madre, a pesar de su deterioro físico.
El vídeo que os dejo del Dr. Manuel Sans os informará que los “muertos, siguen vivos en otra dimensión”.
Yo solo puedo decir que cada día hablo con mis “muertos” ellos están bien y felices. Pienso que me hacen compañía al hablar con “ellos”.
Al escuchar al Dr. Manuel Sans, es así, cuesta creer que sea así, lo sé, pero he tenido experiencias qué me ayudan a transitar con la tranquilidad que la energía muta y se transforma…
Hasta la semana que viene, donde seguiré compartiendo parte del camino evolutivo como “Rosa”.
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